Incendios provocados

11/08/2013 Testimonios Leave a comment

En mayo de 2.007, las víctimas, tras 4 años de costosas investigaciones y sufrimiento por las continuas represalias, -que no fueron tuvieron consecuencias más graves porque los agresores quieren eludir un escándalo mediático- intentaron por segunda vez denunciar las agresiones, en esa ocasión presentaron 11 informes de mediciones que indicaban la procedencia de las emisiones electromagnéticas lesivas. A partir de aquel momento, las coacciones fueron terroríficas: el objetivo de coaccionar era que se retiraran las acusaciones y provocar reacciones de defensa.

LAS PRUEBAS FALSAS, LOS TESTIMONIOS AMAÑADOS Y LOS ABOGADOS QUE OCULTAN LA VERDAD ILEGITIMIZAN UN JUICIO (Ver reproducción del artículo de Gomez de Liaño en El Mundo).

La justicia hacía (y sigue haciendo) oídos sordos mientras la salud de las víctimas empeora día a día…

20130810-185520.jpg

Fotografía del incendio donde se aprecia que el contador quedó intacto.

En octubre de 2.007 se produjo un incendio en una antigua casa familiar que las víctimas utilizaban los fines de semana. El humo afectó a todos los enseres: ropa, libros, mobiliario, paredes, cuadros, lámparas, paredes, suelos…y pudo haber causado graves perjuicios a los guardeses que allí viven. La causa del incendio fue una sobretensión inducida en el cableado, el contador tal como se aprecia en la fotografía quedó intacto. Una de las víctimas comentó en su domicilio habitual –a sabiendas de que eran escuchadas- que el incendio había sido fortuito, mientras que su marido aseguraba lo contrario para provocar al agresor que siempre se jactaba de su prepotencia y capacidad lesiva. A los pocos días se produjo, en su vivienda habitual otro incendio: se originó en un enchufe donde no había nada conectado -> otro percance insólito en la red por inducción. Las víctimas ponían música ambiente con unos altavoces situados cerca del techo, a un volumen normal, para evitar que los agresores se enteraran de que se estaban construyendo una nueva vivienda y la sabotearan.  Un altavoz estaba situado en un estante alto en el baño, ya que en dicha estancia las víctimas recibíeron dos agresiones electromagnéticas especialmente graves. El personal de la casa pudo apreciar que en una ocasión a la mujer le quemaron la cara tan salvajemente que tardó meses en recuperar la masa grasa de sus mejillas. El segundo altavoz lo situaron en el estante superior de la biblioteca, ubicada en una salita porque allí era donde habitualmente hablaban por teléfono. Los altavoces no estaban pegado al techo, tampoco empotrados u horadados al techo como manifestó un policía aunque los dos agentes que le acompañaban declinaron ratificarlo ante la justicia.

Una familia víctima del acoso con ondas electromagnéticas expresa la total indefensión a la que se vió expuesta cuando se divulgó en la prensa que sus denuncias procedían de neurosis a pesar de haber presentado los informes de mediciones registrados en presencia de ingenieros de comunicaciones con aparatos homologados, a pesar de una veintena de certificados médicos que relacionaban la gravedad de los efectos patológicos con radiaciones y a pesar del testimonio de varios testigos que afirmaban haber padecido los efectos de las agresiones electromagnéticas. El regocijo de los delincuentes al saberse impunes a dado pié que recrudecieran las agresiones.

 

Print Friendly

rvn_digitalis_theme rvn_digitalis_theme_tv_1_4 rvn_digitalis_theme_fwv_1_2