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Microondas: Armas para la lucha cuerpo a cuerpo

19/07/2013 Die Welt (Alemania), Testimonios Leave a comment

Este testimonio describe un caso sucedido en Alemania, donde una familia es atacada con microondas y hay más de 150 casos penales. Para más información y referencias consulta el pie del artículo. El titular de la noticia publicada el 6 de enero de 2003 en Die Welt es el siguiente.

Ataque con Horno Microondas. Die Welt

“Vecinos se atacan con hornos manipulados. Las radiaciones atraviesan paredes y producen importante daños en la salud. Ya hay  150 denuncias penales.”
Por Julia Winkenbach

Berlín,  Si Irmgard K, de Kalchreuth cerca de Nuremberg, quiere tener tranquilidad, entonces tiene que salirse. Salir de su vivienda, a algún sitio, pero fuera. Si se queda en casa, entonces empieza de nuevo la historia: dolores de cabeza, trastornos del equilibrio, un zumbido en los oidos, arritmias cardíacas. La culpa es de las microondas que al parecer le irradian en la vivienda de Irmgard K. de manera intencionada, para atormentarla. Existe la sospecha de que unos vecinos malintencionados irradian las paredes de su vivienda con un horno microondas transformado. Su pareja, el Dr. Reinhard Munzert, habla de “una nueva clase de delitos de alta tecnología“, de la que cada vez existen más víctimas en toda Alemania. Una veintena de éstas se han agrupado en la “Plataforma de víctimas de armas electromagnéticas” creada por ellas e intentan ayudarse mutuamente, dado que la Policía no las cree ni tampoco el Ministerio Fiscal, y a veces ni siquiera el círculo más íntimo de sus amistades.

El matrimonio Kuhn reviste su casa con lámina de aluminio contra las radiaciones de micoondas. Para Irmgard K. todo empezó con una bagatela. Se peleó con su vecino por los cinco perros de éste, cuyos ladridos no podía soportar. La pelea se convirtió en una “guerra de vecindario”. Poco después empezaron los trastornos: “De repente empecé a oír tonos siempre cambiantes y a tener insomnio”. Reinhard Münzert hizo averiguaciones en interés de ella, hasta que unos técnicos de la Universidad de Erlangen le dieron la idea de que podría tratarse de microondas. Münzert dice: “Sabemos que esto suena monstruoso”, pero tanto él como su amiga fueron manipulados realmente “como carne en el microondas“.

Klaus Münter, del Instituto Físico-Técnico Federal de Braunschweig, confirma a WELT am SONNTAG que ” es técnicamente posible” a través de las paredes someter a los vecinos a radiaciones de un horno microondas transformado. Pues la paredes sólo atenúan la mitad de las radiaciones, mientras que las ventanas dejan pasar la totalidad. Pero para la transformación del horno microondas es necesario poseer conocimientos técnicos. Estos extremos también son confirmados por el profesor Peter Pauli, de la Universidad del Ejército: “Un aparato microondas tiene una potencia de aprox. 800 watios. Para concentrarlos en un rayo, se necesita una antena potente”. Además, hay que desconectar dos interruptores de seguridad. El que sea capaz de hacerlo, puede tiranizar a su vecino con una dosis que es aproximadamente cien veces superior a la permitida por la Ley Federal de Protección contra Inmisiones (alemana), que ha establecido la radiación de antenas de telefonía móvil en 10 watios por metro cuadrado.

Friedhelm y Gertrud Kuhn, de Bochum, hace tiempo que conocen esas cifras de memoria. Resulta que ellos también están siendo irradiados desde Navidades de 1999 desde un foco desconocido. También aquí la cosa empezó con disputas de vecinos. Friedhelm Kuhn primero notó un tic o parpadeo en el ojo; más tarde tensión alta y pinchazos en el corazón, acompañados de la “impresión de cocerse”. “Cuando entro en mi casa, tengo la sensación como si me estuviera quemando por el sol” describe el efecto de las microondas en su cuerpo. Por su trabajo como técnico electricista, se le ocurrió que estos efectos pudieran tener que ver con radiaciones y presentó denuncia por daños corporales. Pero fue rechazado, según explica Kuhn: “El Fiscal dijo que él no atendía a elucubraciones mentales”. Entonces el electricista recurrió a la autoayuda: recubrió las paredes interiores de su casa con láminas de aluminio, porque éstos por lo menos retienen una parte de las radiaciones. La familia Kuhn no quiso marcharse a pesar del ataque con radiaciones porque la casa que habitan está construida según sus propios planos.

[Traducción de las leyendas del dibujo, de izquierda a derecha:]

El microondas transformado en arma emite con una potencia de 800 watios El 50 % de la radiación pasa a la habitación contigua atravesando la pared. A la segunda habitación todavía le llega hasta una cuarta parte de la radiación. Incluso la tercera pared es atravesada por una parte de las microondas.

Fuente: edición impresa de este artículo en Welt am Sonntag

En cambio, Miriam Enzler ya se ha mudado de casa. Ella también se peleó con los vecinos y de repente tenía “la sensación de vivir entre dos tomas de corriente” y también ella tuvo la experiencia de que a las víctimas de microondas se las trata “como si fuéramos completamente idiotas”. Aún después de su marcha, Miriam Enzler sufre graves consecuencias del ataque por radiaciones: “mis mucosas arden como fuego, tengo unos dolores de cabeza tales que me provocan vómitos y dolores de vientre parecidos a cólicos.”

El abogado Detlev Eidebenz, que representa a una víctima en Frankfurt, únicamente ve posibilidad de acabar en todo el país con estos gangsters de las microondas, hasta ahora desconocidos, si todos luchan unidos. Y dice: “En Alemania ya se han instruido 150 causas penales”.

Fuentes y  Weba de Referencia:

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